Hinzpeter y su alejamiento de la política: ” Tengo una forma de ser y las deslealtades, las traiciones y las inconsistencias me producen dolor y angustia”

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El ex ministro del Interior del gobierno de Sebastián Piñera, Rodrigo Hinzpeter, realiza un profundo análisis de su alejamiento “irreversible” de la política, explicando que la deslealtad, la agresión, la incoherencia y la poca disposición de comprender las ideas del otro lo llevaron a tomar la decisión de abandonar la contingencia y dedicarse de lleno a su trabajo como abogado y fiscal de Quiñenco, el holding del grupo Luksic.

“Es mi forma de sentir la deslealtad, la agresión, la incoherencia, la ausencia total a veces de reflexión intelectual, la poca disposición a tratar de comprender las ideas del otro. Eso me llevó a tomar una decisión irreversible, pero sobre la base que mi participación en política no fue corta o episódica. ¡Fueron 25 años! Y no fueron 25 años fáciles y los últimos cuatro particularmente difíciles. Hoy estoy dedicado a trabajar en algo que me apasiona, me realizo mucho ejerciendo como abogado y lo estoy disfrutando”, explica Hinzpeter en una entrevista en la revista Paula.

El otrora ministro del Interior y considerado como un sheriff, duro y totalitario admite que el paso por el poder envejece, pero hace hincapié en que las heridas que tuvo en su vida política las siente más interna.

“Cicatrices de sufrimientos que quedan. Porque fueron cuatro años muy duros, de muchas insatisfacciones. Pero ni por un segundo me he arrepentido de haber hecho lo que hice. Para mí el periodo de gobierno fue una experiencia extraordinaria y modestamente espero haber hecho mi aporte al país”, precisa.

Agrega que decidió no trabajar por la nueva derecha que él mismo planteó, porque “cuando terminó el gobierno tomé una decisión, que fue desvincularme de la política activa y partidista, y dedicarme al ejercicio de mi profesión. Y estoy ciento por ciento cumpliéndolo”, determinación que es “irreversible”.

Sin embargo, explica que no se trata de un suicidio político, sino que una decisión que tiene que ver con su propia vida, ya que “uno tiene entre los 20 y los 70 años la capacidad de desarrollar realmente un proyecto de vida. Son 50 años si uno pudiera definir un tiempo útil. Me dediqué a la política desde los 20 hasta los 45 años. Veinticinco años en que mi vida estuvo comprometida con la política y culminó con una presencia activísima en un periodo completo de gobierno. Pero llegó un momento en que decidí escuchar mi carácter, mi estructura emocional, mi inquietud intelectual, casi todo ello se reveló como incompatible con la política. Tengo debilidades, sensibilidades, deseos que la política azotó con demasiada fuerza pero, lo más esencial, es que no sentí que esos aspectos tan importantes pudieran realizarse en la política”.

“Tengo una forma de ser, de arrimarme a mis convicciones; y las deslealtades, las traiciones y las inconsistencias me producen dolor y angustia. Y, por lo tanto, es súper honesto en algún momento plantearse si es que la estructura de carácter de uno es compatible con una actividad donde ese tipo de conductas son cotidianas, respetando las excepciones que existen, naturalmente. Y a mí me causaban mucha pena, dolor, el sentir que uno estaba tratando de hacer las cosas bien y a veces venía una crítica que no tenía nada que ver con los propósitos que uno buscaba, sino que era oportunista”, sostiene.

Hinzpeter también admite haber conversado mucho con el ex Presidente Sebastián Piñera sobre la posibilidad de participar en una nueva campaña presidencial en donde el ex mandatario sea candidato, aclarando que “no sé qué va a hacer él, no me lo ha dicho y tampoco creo que lo tenga resuelto, pero sinceramente no estoy hoy en disposición de participar en política activa y eso también comprende no participar en una campaña. Y no hay personas insustituibles y, si uno deja de hacer algo, otro lo hace y listo”.

El ex titular de Interior señala que la política es cambiante, ya que había personas que tenía posibilidades de asumir una candidatura presidencial cuando estuvo activo en política y que ante tal posibilidad nunca estuvo en sus planes ser abanderado de la derecha para tomar tal decisión.

“Siempre dije que no estaba en mis planes ni tenía el carácter para ser candidato presidencial. Y, como a los políticos en esas materias no les creen, lo único que contesté fue: “espero que el tiempo me dé la posibilidad de demostrar que estoy siendo honesto”. Y creo que el tiempo me la ha dado”, espetó.

Sobre la decisión de no seguir en política, Hinzpeter reitera que “fue una decisión consciente por algo que consideré más importante: mi tranquilidad personal. Tengo 50 años. En el esquema que hemos definido tengo 20 años por delante y quiero esos 20 años hacer lo que me gusta. En el último tiempo, en que he tenido más capacidad de reflexión, he pensado cuáles son los verdaderos y fundamentales deberes de una persona. Y he logrado definir que no son más de cuatro. El primero es hacer bien el trabajo de uno. El segundo es cumplir con amor sus obligaciones de familia. El tercero es cuidarse. Y el cuarto es tratar de ser feliz. Cumplir bien el trabajo es un deber moral. Cumplir sus deberes de familia, que comprenden naturalmente los de padre, pero también los de hijo, los de pareja y también los con la gente que uno quiere”.

También tilda como caricatura el haber sido catalogado como un sheriff más que un político liberal, mencionando que no logró revertirla nunca y “se construyó con mucho éxito y con cierta premeditación. Había una buena oportunidad de echar a perder un proyecto político de una persona muy cercana al Presidente. Y en el pensamiento liberal el orden social es fundamental. Pero ese discurso no fue comprendido, fue muy desacreditado por la izquierda, lo consideraron una especie de autoritarismo, se me vinculó a una especie de extremismo policial y la verdad es que nada que ver con eso. Pero sigo pensando que en Chile nos falta mucho para entender lo que es la libertad. En la izquierda no ven que el orden es el escenario vital para desplegar la libertad y otros, en la derecha, no se dan cuenta que la diversidad es un hijo de la libertad”.

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